Presentación - Silvina Pennella, Directora Ejecutiva de REC

Silvina Pennella

Directora Ejecutiva de REC

 

Este segundo Dossier Especial de REC -que al igual que el de Empresas y Derechos Humanos que lanzamos en diciembre de 2020 recibió también el auspicio de la Organización de Naciones Unidas (ONU)- está dedicado exclusivamente a las temáticas de género y recoge las miradas, perspectivas y aportes de un conjunto de reconocidas expertas, juristas, activistas y teóricas sobre los grandes temas que encarnan las luchas de la colectiva feminista de nuestro tiempo.

El Dossier se lanza a la calle este 25 de noviembre para conmemorar el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, una iniciativa de Naciones Unidas que busca visibilizar y erradicar los distintos tipos de violencias que sufren las mujeres como consecuencia de relaciones de poder históricamente desiguales entre hombres y mujeres.

Dos importantes entrevistas coronan esta edición especial. La primera es una conversación imperdible con la gran maestra, antropóloga, investigadora y teórica feminista Marcela Lagarde y de los Ríos quien nos ilustra sobre los inicios de su activismo feminista y político asi como del derrotero que siguió en su desarrollo teórico, un desarrollo que ha contribuido sin dudas a nutrir y acompañar las luchas de la colectiva feminista durante las últimas décadas. En la generosa entrevista brindada, Lagarde abunda en conceptos claves de su pensamiento, desarrollando nociones que ya son un capital adquirido de los movimientos de mujeres como es el caso del feminicidio o de la sororidad; y da cuenta de su mirada sobre las luchas, los avances, logros y desafíos que el feminismo tiene por delante.

La otra entrevista es a Elizabeth Gómez Alcorta, la primera Ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad de nuestro país. En esta entrevista imperdible, la Ministra aborda los temas centrales de la agenda feminista en nuestro país y desgaja los ejes, políticas públicas y lineamientos principales de su gestión.

Por otro lado, el dossier se completa con el invaluable aporte de un conjunto de reconocidas expertas, activistas, juristas y teóricas feministas que abordan -a partir de cinco ejes temáticos- los temas centrales de la agenda de los movimientos de  mujeres en nuestro país.

En el eje Mujeres, Derechos e Igualdad, Nelly Minyersky nos presenta en su artículo “La ESI como camino a la Igualdad” una mirada sobre los perjuicios que dimanan de una aplicación deficiente de esta ley y aborda la relación de la ESI con las infancias y las adolescencias y el entramado judicial y médico -sin perspectiva de género- que perpetúa las bases de un sistema profundamente desigual. Por su parte, Estela Díaz, la Ministra de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de la Provincia de Buenos Aires, da cuenta en su artículo “Feminismo popular: entre el movimiento y la institucionalidad” del acumulado en términos de avance de derechos y del fortalecimiento de los feminismos en tiempos de gobiernos populares de la Región; del proceso transitado por el Ministerio en términos de institucionalización de las demandas de amplios colectivos sociales, así como de los desafíos que tiene hoy el feminismo de acompañar el debate de la post pandemia que atravesó especialmente a las mujeres y de la agenda feminista que viene. También aporta su mirada experta a este eje, la ex Ministra de Seguridad de la Nación, Sabina Fréderic con su artículo “Desafíos de la perspectiva de género en la conducción política de Fuerzas Armadas y de Seguridad” en el que aborda la aplicación de la perspectiva de género como un pilar de la conducción política de instituciones jerárquicas especialmente habilitadas para el uso de la fuerza pública legítima al tiempo que advierte sobre la necesaria articulación entre la prevención de las violencias intra Fuerza y la prevención policial de los delitos por violencia de género. Por último, Laura Clérico y Leticia Vita en su impecable artículo “El mandato constitucional de perspectiva de género reforzado: el caso de la constitución de la CABA”, afirman que la Constitución de la Ciudad se hace eco del mandato transformador que surge de la Convención sobre toda forma de Eliminación de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) de incluir la perspectiva de género no solo en forma transversal sino también en relación con derechos específicos y en normas referidas a la organización de los poderes estatales y postulan la importancia de incluir ese mandato reforzado en la caja de herramientas de uso cotidiano para la interpretación del derecho en la CABA para, desde aquí, evidenciar las cuentas pendientes del Estado local en relación con el cumplimiento de las obligaciones que dimanan del texto constitucional.

 

Por su parte, en el eje Mujeres y Cuidados el abordaje se centra en la importancia vital que tienen los cuidados para la reproducción y el sostenimiento de la vida. En mi contribución titulada “El cuidado como derecho humano. El cambio de paradigma y la redistribución de los cuidados como principales desafíos de las políticas públicas”, desarrollo la importancia sustantiva de pensar y reconocer a los cuidados como un derecho humano inherente a todas las personas por su mera condición de tal. Asimismo, describo el modo en que se organizan, producen y distribuyen los cuidados en nuestras sociedades y problematizo los límites de un modelo que se estructura y sostiene sobre la base del trabajo no remunerado de las mujeres. Finalmente, abordo los desafíos que nos plantea la “crisis de los cuidados” en términos de políticas públicas que interpelen y transformen la división sexual del trabajo y la organización social de los cuidados y que aseguren una justa distribución de los cuidados entre varones y mujeres y entre familias, Estado, mercado y comunidad, incorporando la corresponsabilidad como principio ordenador del sistema. Por su parte, Elizabeth Jelin nos propone en su artículo “¿Quién cuida a la gente? Desigualdades, familias y políticas públicas” centrar la mirada en las nuevas demandas derivadas de las transformaciones de los vínculos familiares y las múltiples formas de familia y de convivencia que exigen la promoción de nuevos espacios de cuidado y sociablidad en distintos tipos y formas de familias así como en organizaciones intermedias alternativas o complementarias que promuevan el reconocimiento mutuo y la participación democrática.

En Mujeres y Justicia se presentan dos excelentes artículos fruto de las generosas contribuciones de Marisa Herrera y Alicia Ruiz. La primera nos propone el desafío de problematizar el proceso de formación, evaluación y designación de magistraxs a la luz del feminismo popular en tanto la jueza del Superior Tribunal de Justicia local  aborda -desde una perspectiva crítica la importancia de los movimientos feministas, en tanto actores sociales, frente a los poderes judiciales de América Latina y desgrana el estado actual de las discusiones epistemológicas y políticas de los diversos feminismos así como sus consecuencias en la teoría y en sus prácticas.

En el eje Mujeres y Violencia nos encontramos con la excelente contribución de Victoria Famá quien aborda las violencias económicas que sufren las mujeres y al dinero como mecanismo de subordinación en las familias con especial énfasis en el incumplimiento de la obligación alimentaria derivada de la responsabilidad parental. Desde esta perspectiva -que incluye una mirada crítica del Código Civil y Comercial de la Nación por no asumir explícitamente las asimetrías existentes entre hombres y mujeres en las relaciones familiares- la autora analiza la dependencia económica normalmente oculta tras el pacto de convivencia que se visibiliza con la ruptura y esgrime la importancia de que la judicatura compense esa neutralidad normativa mediante una interpretación y aplicación del derecho con base en una visión estructural de la igualdad de las mujeres. Por su parte, Ana Salvatelli aborda los daños ocasionados a mujeres y personas LGTBIQ+ en contextos de violencia por motivos de género y reflexiona -desde la teoría general de la responsabilidad estatal- sobre  la obligación del Estado de prevenir las violencias  y su responsabilidad patrimonial -cuando por inacción, tardanza y/o impericia- no se adoptan las medidas necesarias para evitar la producción del daño. Este eje está asimismo integrado por el valioso aporte de Mariela Belski quien analiza la violencia de género y los abusos dirigidos a las mujeres y personas del colectivo LGBTI+ en las redes sociales, con especial énfasis en Twitter -una plataforma de más de 330 millones de usuarixs activos mensualmente que configura un espacio particularmente hostil para las mujeres y personas no binarias- y el modo en que esta violencia se potencia cuando se direcciona contra personalidades visibles públicamente o que defienden causas feministas. Por su parte, María Rosa Muiños, aborda el tema de las violencias contra las mujeres como una violación de derechos humanos pero también como un obstáculo para el logro de la igualdad, el desarrollo y la paz. Da cuenta del impacto que la pandemia tuvo en términos de incremento y potenciación de las violencias y plantea que su erradicación exige de políticas públicas integrales, sistemáticas y sostenidas que interpelen y transformen los nudos estructurales de la desigualdad. Finalmente, María Seoane desarrolla en su artículo “El sexo del odio” las modalidades a través de las cuales las violencias simbólicas se hacen manifiestas, se ejercen y se perpetúan en los medios de comunicación, en particular a través de la invisibilización, estereotipación y el maltrato. Problematiza la falta de representación de mujeres en los medios y reflexiona sobre los modos y los procesos en que las representaciones mediáticas constituyen el pensamiento social por medio del cual las personas construyen y son construidas por la realidad social. Así también desgrana la noción de estereotipación y los modos en que se transmiten, reproducen e imponen categorías, mandatos y patrones patriarcales y heteronormativos. Finalmente, aborda las diversas modalidades de maltratos en las que los medios de comunicación juegan un rol fundamental legitimando prácticas inscriptas en relaciones de poder desiguales histórica y culturalmente establecidas entre hombres y mujeres.

Finalmente, en el eje Mujeres, Hábitat y Ciudad, el artículo de Bárbara Rossen  desgrana la experiencia de conformación de una colectiva de arquitectas en defensa de la Ciudad y de las tierras publicas, que se erige como un espacio que nuclea aquellas voces permanente e históricamente silenciadas así como aquellas trayectorias profesionales invisibilizadas que ahora se unen para hacerse ver y escuchar; para proponer, luchar, movilizarse y poner su saber al servicio de la construcción de una Ciudad más inclusiva, democrática, solidaria, sustentable y en clave feminista.

REC agradece todos y cada uno de estos aportes y esperamos contribuir con este dossier al debate y la reflexión crítica de estos temas que resultan centrales en la agenda de los movimientos feministas.